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Los videojuegos son parte de mi vida


Las historias que nos unen a los videojuegos no son todas iguales, pero existen algunas que nos dejan un algo en la memoria y que de tanto en tanto aparecen para hacerse presente, y así recordarnos quienes somos.
 
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No se trata solo de un entretenimiento más, tampoco de un simple pasatiempo para nada más dejar que las horas pasen sin dejar emociones, imágenes y recuerdos, los videojuegos son una parte que no solo quiero que perdure, como muchos amantes de este arte, que están allí afuera y que tú puedes ser uno de ellos.
Comencé a jugar videojuegos desde mi más tierna infancia, 3 o 4 años fueron más que suficientes para que me marcaran de por vida. Pero existió una charla con mi madre que jamás voy a olvidar, y fue una noche cuando fuimos a comprar una pizza familiar. En un comercio cerca de casa, o quizás no, quizás fue una noche en un local de videojuegos donde mi madre me acompaño, o quizás ocurrieron las dos, porque siempre fui muy insistente y mi memoria ya no es lo que fue, pero ocurrió algo así.

Era una hermosa noche, sábado, al otro día no tenía que levantarme temprano para ir a la escuela ¿Qué más podía pedir? Una pizza familiar y un refresco bien frío para disfrutar. 
 
 
Al llegar al local, me encuentro con que hay armatostes colocados al final del salón y que eran 5 o 6 juegos de video que podía reconocer tan solo con un ojo tapado por mi pequeña mano. Sin dudas pedí a mi madre dinero para jugar una partida, ella accedió como pocas veces lo hacía y con gran alegría me acerqué al mostrador.
Le pedí al señor que me diera una ficha, la tomé entre mi mano con mucho tesón y alegría, sabiendo cuál sería el futuro que le correspondía a la pequeña pieza de metal.
La partida no duró más de unos 8 minutos, y eso fue incluso un poquito menos de lo que tardó la pizza en terminar sobre el mostrador para que mi madre la recogiera. Para luego ir a casa a cenar, pero lo que más se destacó en ese momento, fue la pequeña conversación que tuvimos mientras yo miraba esos aparatos tan increíbles y rememoraba esos pocos minutos de juego.

—Me encantaría tener todos estos títulos en casa— dije con un aire a probabilidad cuántica, quizá no sabía cómo; porque no tenía dinero, pero sabía que era posible.
—Algún día los tendrás, nadie sabe, tal vez tengas mucho dinero— dijo mi madre con aire filosófico.
Esa respuesta me quedó rondando en mi cabeza, pero no tenía dudas de si era o no posible tener todos esos juegos. Eso sí, tendría que tener mucho dinero, pensé en un momento dado, pero no, nada más lejos de lo que tiempo después, fue gracias al famoso y bien agradecido Mame (Multi arcade machine emulator) que tengo el placer de disfrutar de todos los títulos que jugué alguna vez, y muchos más.

Pero esto solo creó un nuevo paradigma, sobre todo a los viejos jugadores, si era mejor jugar con un control original, o si era lo mismo jugar con un mando de pc. Solo que esta pregunta se fue de las manos, porque tiempo después se generaron las famosas máquinas recreativas mame, las cuales incluye un gran catálogo de títulos, pero esta vez, lo puedes hacer en tu casa y muchos no solo que tienen una máquina, sino que las hacen ellos mismos. Tan solo por eso, mis más sinceros respetos a esos gamers desconocidos que disfrutan emulando la vieja escuela. 
 
 

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